Noticiario RD – Paraguay atraviesa una de sus mayores crisis políticas y financieras recientes. El presidente Santiago Peña anunció su renuncia este jueves 5 de noviembre de 2026, después de que la intervención de Ueno Bank provocara protestas masivas y dejara a millones de clientes sin acceso a sus cuentas.
La decisión se produjo cuando el Congreso debatía un juicio político contra el mandatario. Minutos después de su anuncio, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad avanzar con el proceso de destitución, en una votación de 78 votos a favor y ninguno en contra.
El episodio ha generado incertidumbre sobre el futuro del Gobierno y, especialmente, sobre la recuperación del dinero depositado en una de las entidades financieras de mayor crecimiento en Paraguay.
¿Qué ocurrió con Ueno Bank?
La crisis comenzó cuando el Banco Central del Paraguay detectó graves problemas de solvencia en Ueno Bank, una institución financiera digital que había experimentado una rápida expansión.
Según la autoridad monetaria, el índice de solvencia del banco había caído por debajo del 50 % del mínimo exigido legalmente. Ante esta situación, el organismo inició un procedimiento de resolución para intervenir la entidad.
Ueno Bank contaba con aproximadamente 2.9 millones de clientes, una cifra considerable para un país de poco más de seis millones de habitantes.
La intervención dejó a numerosos usuarios sin acceso temporal a sus cuentas. Personas que dependían de sus ahorros, salarios y pensiones comenzaron a reclamar respuestas y garantías sobre la devolución de su dinero.

¿Por qué la crisis bancaria terminó afectando al presidente?
El caso adquirió una dimensión política debido a los vínculos empresariales que Santiago Peña había mantenido con el grupo relacionado con Ueno Bank.
El mandatario reconoció haber tenido una participación en una empresa vinculada al conglomerado, aunque aseguró que vendió sus acciones en marzo de 2025 y negó haber cometido irregularidades.
La oposición cuestionó posibles conflictos de intereses y el manejo de recursos públicos depositados en la entidad financiera.
De acuerdo con Reuters, el banco administraba alrededor de 850 millones de dólares procedentes de instituciones públicas, lo que incrementó las preocupaciones sobre el destino de esos fondos.
Las investigaciones también alcanzaron a directivos de la entidad. Las autoridades emitieron órdenes de arresto contra varios ejecutivos mientras examinaban presuntas irregularidades financieras.
Santiago Peña anunció su renuncia en medio de las protestas
Las manifestaciones se extendieron durante varios días en Asunción, donde ciudadanos exigieron explicaciones sobre la crisis bancaria y la recuperación de sus depósitos.
La presión política aumentó cuando legisladores del gobernante Partido Colorado se sumaron a los cuestionamientos contra Peña.
El presidente comunicó su decisión mediante un video difundido en la red social X, argumentando que buscaba preservar la estabilidad nacional y las instituciones democráticas.
También ofreció disculpas a la población, aunque evitó asumir responsabilidad directa por el deterioro financiero del banco.
Su anuncio no detuvo el procedimiento parlamentario. La Cámara de Diputados respaldó el juicio político y dejó pendiente la intervención del Senado, responsable de decidir sobre una eventual destitución.
Millones de clientes esperan recuperar sus ahorros
Más allá de las consecuencias políticas, la principal preocupación de numerosas familias paraguayas es saber cuándo podrán disponer nuevamente de su dinero.
La interrupción de los servicios bancarios afectó operaciones cotidianas y generó dificultades entre personas que necesitaban utilizar sus fondos para cubrir gastos esenciales.
El Banco Central inició mecanismos para proteger los depósitos y organizar su devolución conforme a las disposiciones legales aplicables.
Sin embargo, el proceso de recuperación de los recursos y la normalización de las operaciones financieras continúa siendo uno de los desafíos más importantes de la crisis.

¿Qué puede ocurrir ahora en Paraguay?
La renuncia anunciada por Santiago Peña abrió un escenario de incertidumbre institucional porque su salida debía tramitarse conforme a los procedimientos constitucionales.
Paralelamente, el juicio político aprobado por los diputados requiere la intervención del Senado para determinar si corresponde destituir al mandatario.
La sucesión presidencial también dependerá de las decisiones institucionales que se adopten durante este proceso.
Mientras tanto, las autoridades financieras deberán responder a los reclamos de los depositantes y esclarecer las responsabilidades relacionadas con el deterioro de Ueno Bank.
El desenlace tendrá consecuencias no solo para la administración pública, sino también para la confianza de los ciudadanos en el sistema bancario paraguayo.
Una crisis que trasciende las fronteras de Paraguay
El colapso de Ueno Bank demuestra cómo los problemas de una institución financiera pueden convertirse rápidamente en una crisis nacional cuando afectan a una parte considerable de la población.
Para los paraguayos residentes en Estados Unidos y otros países, la situación también representa una preocupación por la estabilidad económica de sus familiares y los recursos que mantienen en Paraguay.
La atención permanece centrada en dos asuntos fundamentales: la resolución de la crisis política y la recuperación de los depósitos afectados.
El país enfrenta ahora el desafío de restablecer la confianza en sus instituciones y garantizar que las investigaciones permitan esclarecer lo sucedido.