Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – Un dólar cercano a RD$58 beneficia al Gobierno, importadores y consumidores de productos extranjeros, pero reduce los ingresos en pesos de exportadores, zonas francas, turismo y familias que reciben remesas.
La apreciación del peso dominicano tiene efectos distintos según el sector. Para algunos representa un ahorro importante, mientras que para otros significa recibir menos pesos por cada dólar que generan o reciben.
El Gobierno paga menos por combustibles y deuda
El economista Henry Hebrard explicó que un dólar más barato ayuda al Gobierno a reducir algunos gastos que están vinculados directamente con la moneda estadounidense.

Uno de los principales efectos se observa en los combustibles. Como el petróleo y sus derivados se compran en dólares, una tasa de cambio menor permite al Estado utilizar menos pesos para cubrir los subsidios destinados a mantener determinados precios.
El sector eléctrico también recibe un alivio. Las empresas distribuidoras de electricidad cobran principalmente en pesos, pero tienen compromisos con generadores y otros suplidores que están denominados en dólares.
Cuando el dólar baja, las distribuidoras necesitan menos pesos para pagar esas obligaciones, lo que puede mejorar sus resultados financieros.
Hebrard también señaló que el Estado está ahorrando en el pago de la deuda externa.

Según explicó, el presupuesto modificado de 2026 contempla una reducción de más de RD$12,000 millones en el monto previsto inicialmente para el pago de intereses, debido, entre otros factores, a que la tasa de cambio utilizada en la práctica ha sido menor a la estimada.
Los importadores también salen beneficiados
Las empresas que compran mercancías en el extranjero están entre las principales beneficiadas por un dólar a RD$58.
Esto ocurre porque necesitan menos pesos para comprar la misma cantidad de dólares con la que pagan a sus suplidores internacionales.
El efecto puede alcanzar a productos terminados, materias primas y combustibles adquiridos fuera del país.
Además, Hebrard explicó que una tasa de cambio menor reduce el valor en pesos utilizado para calcular determinados aranceles e impuestos en Aduanas.
En términos sencillos, un importador que necesita convertir sus pesos en dólares encuentra una tasa más favorable cuando el peso está fortalecido.
¿Y qué pasa con los consumidores?
El beneficio puede llegar también a los consumidores, especialmente a quienes compran productos importados.
Si una empresa adquiere mercancías en dólares a un costo menor en pesos, sus gastos de importación pueden reducirse. Esto puede contribuir a mantener más bajos los precios de algunos productos.
Sin embargo, una reducción del dólar no significa automáticamente que todos los precios bajarán.
El precio final también depende de otros factores, como el costo internacional del producto, transporte, impuestos, márgenes de los negocios y condiciones de oferta y demanda.
Exportadores reciben menos pesos por sus dólares
La otra cara de la moneda afecta a quienes generan ingresos en dólares y luego los convierten a pesos.
Juan Ariel Jiménez explicó que un tipo de cambio apreciado favorece a los importadores, pero perjudica a los exportadores.

Por ejemplo, si una empresa recibe US$100,000 por sus ventas en el exterior, obtendrá menos pesos al convertir ese dinero cuando el dólar está a RD$58 que cuando estaba a una tasa mayor.
Esto puede reducir sus ingresos expresados en moneda dominicana.
El efecto es especialmente relevante para las zonas francas y otros sectores que venden productos dominicanos en mercados internacionales.
El turismo también siente el efecto
El turismo forma parte de las exportaciones de servicios y también puede verse afectado por una apreciación del peso.
Los hoteles, restaurantes y otros negocios turísticos reciben una parte importante de sus ingresos en moneda extranjera.
Cuando esos dólares se convierten en pesos a una tasa menor, generan menos moneda local.
De acuerdo con Jiménez, el mismo efecto alcanza a otros servicios que se venden al exterior.
Esto no significa que un dólar más bajo sea necesariamente negativo para toda la economía. El impacto depende de la actividad de cada empresa y de cuánto dependa de compras o ingresos en moneda extranjera.
Las remesas valen menos en pesos
Uno de los efectos que puede sentirse directamente en muchos hogares dominicanos está relacionado con las remesas.
Cuando una persona en el extranjero envía US$500, la familia que recibe ese dinero obtiene menos pesos si la tasa de cambio baja.
Con un dólar a RD$58, esos US$500 equivalen a RD$29,000.
Si el dólar estuviera a RD$60, los mismos US$500 representarían RD$30,000.
La diferencia sería de RD$1,000, sin que el familiar en el extranjero haya enviado menos dólares.
Por eso, para los hogares que dependen de las remesas, una moneda dominicana más fuerte puede significar menos pesos disponibles para cubrir gastos locales.
¿Entonces es bueno o malo que el dólar esté a RD$58?
Los economistas consultados coinciden en que no existe una respuesta única.
Para el Gobierno: representa un alivio en determinados pagos vinculados al dólar, incluidos combustibles y deuda externa.
Para los importadores: significa que necesitan menos pesos para pagar mercancías y compromisos en dólares.
Para los consumidores: puede favorecer el costo de productos importados, aunque no garantiza una reducción automática de precios.
Para los exportadores: significa recibir menos pesos al convertir sus ingresos en dólares.
Para las zonas francas: puede reducir el valor en pesos de los ingresos obtenidos por sus exportaciones.
Para el turismo: genera un efecto negativo sobre los ingresos convertidos a pesos.
Para quienes reciben remesas: los dólares enviados desde el extranjero se transforman en menos pesos.
Por tanto, un dólar en torno a RD$58 no representa simplemente una buena o mala noticia para todos los dominicanos. Es una redistribución de beneficios entre sectores de la economía.
Para quienes compran en dólares, la situación resulta favorable. Para quienes generan dólares o dependen de convertirlos en pesos, el escenario es menos conveniente.