Diario al Día| La Piragua, República Dominicana – Residentes de La Piragua respaldaron este jueves al Colmado Díaz y pidieron diálogo tras una intervención de las autoridades.
El caso tiene como punto central una controversia por el volumen de la música y, según el propietario del negocio, una disputa con una vecina que reside al lado del establecimiento.
Francisco Gabín, quien reside actualmente en Boston y visita la comunidad durante sus vacaciones, aseguró que esa vecina mantiene reclamos por la música del interior.
Gabín afirmó que percibe que la intención de la vecina sería lograr el cierre del negocio. Esa apreciación corresponde a su versión y no fue corroborada de forma independiente.
El comerciante explicó que anteriormente sí existieron inconvenientes por música alta, especialmente cuando llegaban vehículos con equipos de sonido a compartir en La Piragua.
Sin embargo, reconoció aquella situación y aseguró que fue corregida. Según Gabín y varios residentes, desde hace unos dos meses dejaron de realizar esas actividades con vehículos.

Ahora, explicó el propietario, la diferencia estaría relacionada con la música colocada dentro del Colmado Díaz, cuyo volumen, según sostiene, también fue reducido considerablemente.
Gabín aseguró que alrededor del 90 % de los vecinos presentes durante la reunión comunitaria respaldan la permanencia del negocio y consideran controlado el sonido.
Varios moradores entrevistados coincidieron con esa versión. Algunos reconocieron abiertamente que antes existía un problema, pero dijeron que actualmente la música permanece moderada.
La controversia tomó otra dimensión este jueves 20 de agosto, cuando, según los testimonios, autoridades acudieron al establecimiento y retiraron varias bocinas que estaban en el lugar.
Gabín cuestionó esa medida porque, según relató, las bocinas estaban apagadas al momento de la intervención y algunas incluso permanecían guardadas dentro de una habitación.

El propietario dijo que anteriormente había retirado alrededor de cinco bocinas como parte de las medidas adoptadas para disminuir el sonido y responder a las quejas recibidas.
La situación también incluye otro reclamo. Los comunitarios señalaron que un día antes Edenorte habría retirado un transformador ubicado dentro de una propiedad de Gabín.
El comerciante cuestionó que ese equipo fuera retirado mientras, según su relato, permaneció en la propiedad otro transformador relacionado con la vivienda de la vecina señalada.
Por esta razón, Gabín considera que los acontecimientos recientes podrían estar vinculados con la disputa vecinal. Sin embargo, no presentó pruebas que establezcan esa relación.
Algunos residentes fueron más lejos y calificaron públicamente la situación como un problema personal entre vecinos. Otros pidieron evitar acusaciones y buscar una salida mediante diálogo.
El presidente de la junta de vecinos de La Piragua también reconoció que anteriormente hubo música a niveles que generaban molestias, pero afirmó que esa situación ya fue corregida.
Según explicó, desde hace aproximadamente tres meses el establecimiento no mantiene el mismo nivel de sonido y, por ello, considera necesario revisar las medidas adoptadas recientemente.
Los residentes también destacaron la importancia comercial del Colmado Díaz, donde aseguran que habitantes realizan compras y utilizan servicios necesarios para la comunidad.
Además, alrededor del establecimiento trabajan vendedores de pastelitos, hot dogs, sándwiches y jugos, por lo que algunos moradores consideran que genera actividad económica adicional.
Los comunitarios señalaron que jóvenes y familias utilizan el lugar para compartir durante los fines de semana, algo que consideran positivo siempre que se respeten las normas de convivencia.
Una residente pidió especialmente que las partes conversen “con tranquilidad y paciencia”. Para ella, el objetivo debe ser alcanzar un acuerdo que permita recuperar la armonía comunitaria.

Otros vecinos defendieron también el derecho de cualquier residente a reclamar cuando considere afectada su tranquilidad, aunque pidieron que las autoridades escuchen todas las versiones.
La Piragua solicita ahora la intervención del fiscal Yorelvis Rivas y de las autoridades correspondientes de Medio Ambiente para determinar cómo deberá funcionar el establecimiento.
Gabín aseguró que está dispuesto a mantener la música dentro de los niveles permitidos y cumplir las disposiciones necesarias para continuar operando sin perjudicar a quienes viven alrededor.
El empresario también pidió explicaciones sobre el retiro de las bocinas y del transformador, así como información clara sobre las razones legales que sustentaron ambos procedimientos.
Hasta ahora, las afirmaciones sobre la vecina, las bocinas y el transformador corresponden a testimonios de Gabín y otros comunitarios presentes. Falta conocer la versión de la mujer señalada.
Tampoco figura en la información suministrada una respuesta oficial de las autoridades involucradas. Esa versión resulta necesaria para establecer las razones de las actuaciones realizadas.
Mientras tanto, los moradores insisten en que La Piragua necesita preservar tanto la tranquilidad de sus residentes como las inversiones que contribuyen al movimiento económico local.
La comunidad espera que una conversación entre propietarios, vecinos y autoridades permita establecer límites claros sobre el sonido y resolver las diferencias sin perjudicar a ninguna parte.
El reclamo termina así con una petición concreta: que La Piragua pueda seguir desarrollándose dentro de la ley y que un conflicto vecinal encuentre solución mediante el diálogo.