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Cruzó el río Bravo dentro de una bolsa a los 5 años y se convirtió en neurocientífico en Estados Unidos

Noticiario RD – A los cinco años, Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz cruzó el río Bravo con su madre y su hermano dentro de una bolsa de plástico. Décadas después, aquel niño mexicano que llegó a Texas sin saber inglés logró abrirse camino en la investigación del cerebro. Entre ambos momentos hubo años de pobreza, trabajos de limpieza, discriminación, natación, profesores que confiaron en él y una determinación que terminó llevándolo a la Universidad de Utah.

La historia de este mexicano nacido en Ciudad de México no es solamente la de un inmigrante que alcanzó una meta académica. También muestra cómo una oportunidad educativa puede cambiar la vida de una familia y por qué el acompañamiento de maestros y comunidades resulta tan importante para los estudiantes recién llegados a Estados Unidos.

Arnulfo Tuna Tuñón-Ortiz a la izquierda junto a colegas científicos en un encuentro SPINES en 2023
Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz (izquierda) junto a otros participantes de SPINES en una reunión científica de 2023. Foto: Marine Biological Laboratory / Alberto Corona ’21.

De Iztapalapa al río Bravo: la decisión de su madre

Arnulfo nació en la Ciudad de México y conserva recuerdos de su infancia en la colonia Leyes de Reforma, en Iztapalapa. Su madre trabajaba vendiendo aparatos electrónicos en la calle y debía ingeniárselas para cuidar de sus hijos mientras conseguía ingresos.

En una entrevista concedida a El Diario NY en octubre de 2022, recordó que su madre tomó la decisión de salir de México porque buscaba un futuro diferente para la familia. Durante el cruce fronterizo, colocó a los dos niños dentro de una bolsa de plástico. Según explicó él mismo, pretendía evitar que se mojaran y que fueran detectados mientras atravesaban el río.

La escena quedó grabada en su memoria. Pero el cruce no puso fin a las dificultades: apenas comenzaba una etapa de enorme incertidumbre.

En Laredo necesitaban ayuda para comer y encontrar dónde dormir

La familia llegó primero a Laredo, Texas. Arnulfo contó que durante aproximadamente un año su madre buscó trabajos ocasionales y pidió ayuda, muchas veces a otras personas hispanas, para conseguir alimentos y algún sitio donde pasar la noche.

Más adelante se mudaron a San Antonio. Allí, el niño comenzó a acompañar a su madre a limpiar casas y oficinas. También cuidaba a su hermano menor. Estas responsabilidades retrasaron su incorporación a la escuela: no empezó las clases hasta los siete años.

Ese comienzo revela una realidad que las estadísticas no siempre reflejan: para algunos niños inmigrantes, adaptarse a un país nuevo implica mucho más que aprender un idioma. Puede significar estudiar mientras la familia intenta resolver necesidades básicas.

Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz. Foto facebook.com
Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz. Foto facebook.com

Entró al kínder con siete años porque no hablaba inglés

Cuando por fin pudo comenzar su educación formal, Arnulfo se encontró con una barrera que lo hizo sentirse todavía más diferente. Como no dominaba el inglés, fue ubicado en kínder pese a tener edad para cursar un grado superior.

Su madre insistió en que pudiera avanzar y recibir una educación adecuada a sus capacidades. Él recuerda esa época como una etapa de aislamiento, dificultades para hacer amigos y experiencias de discriminación.

También había riesgos en su entorno. Según su testimonio, creció en un vecindario marcado por la pobreza y la presencia de pandillas, algo que preocupaba a su madre. Ella veía en la educación una manera de ampliar sus posibilidades.

Arnulfo se esforzó por mantener buenas calificaciones mientras seguía ayudando en casa. Poco a poco encontró profesores y compañeros que reconocieron su interés por aprender y lo animaron a imaginar un futuro distinto.

Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz Foto https://x.com/tuna_ortiz
Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz Foto https://x.com/tuna_ortiz

La natación se convirtió en una oportunidad inesperada

Además de la escuela, su madre lo alentó a practicar natación. En la piscina encontró disciplina, amistades y un ambiente en el que las personas compartían metas y se apoyaban para mejorar.

El deporte terminaría teniendo un papel decisivo en su futuro. Cuando estaba por terminar la secundaria, quería continuar estudiando, pero no tenía recursos para pagar una universidad. Su situación migratoria también limitaba sus posibilidades de acceder a determinados préstamos y apoyos.

Una maestra de biología vio su potencial y lo animó a buscar becas. Finalmente, sus habilidades como nadador le permitieron obtener una oportunidad para continuar su formación académica.

La beca no eliminó las dificultades económicas. Durante su etapa universitaria, según contó, tuvo que compaginar tres trabajos, entrenamientos y clases. El objetivo era avanzar en sus estudios sin abandonar sus responsabilidades.

Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz. Foto facebook.com
Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz. Foto facebook.com

Una clase cambió su futuro: descubrió la neurociencia

Arnulfo no siempre tuvo claro qué profesión quería ejercer. Consideró áreas como Biología, Medicina y Derecho. Una de sus motivaciones era encontrar un trabajo que le permitiera ayudar económicamente a su madre.

Fue durante una clase sobre neurociencia cuando encontró una pregunta que despertó su curiosidad: ¿cómo funciona el cerebro y por qué las personas perciben, recuerdan y reaccionan de maneras distintas?

Ese interés lo llevó a concentrarse en el estudio del sistema nervioso. Concluyó sus estudios en la Universidad de Utah y continuó su formación especializada. En junio de 2020, la propia universidad difundió un video sobre su trayectoria, identificándolo como estudiante de posgrado de su programa de Neurociencias.

La institución destacó su recorrido desde México y el papel de la formación científica en la construcción de su futuro. Ese respaldo institucional permite confirmar que su trayectoria académica va más allá del relato de una entrevista personal.

¿Qué investigaba Arnulfo Tuñón-Ortiz?

En su entrevista de 2022, el científico explicó que participaba en un proyecto universitario relacionado con las señales de las células cerebrales y la manera en que estas intervienen en la codificación de experiencias y recuerdos.

Para entender la importancia de ese trabajo, conviene recordar que las neuronas se comunican mediante señales eléctricas y químicas. Esa actividad forma parte de procesos fundamentales como aprender, recordar, percibir el entorno y responder a lo que sucede.

La neurociencia busca comprender cómo funcionan esas redes y qué ocurre cuando se alteran. Se trata de un campo amplio que incluye investigaciones sobre memoria, aprendizaje, movimiento, enfermedades neurológicas y conducta.

En el caso de Tuñón-Ortiz, su interés por la memoria tiene una dimensión personal: ha hablado públicamente de recuerdos de su infancia, incluido el cruce del río, que marcaron su forma de comprender las experiencias humanas.

Nota de actualización: la descripción de su investigación corresponde a lo que explicó en 2022. No se ha verificado que continúe trabajando en el mismo proyecto en octubre de 2026.

Su participación en una comunidad científica más amplia

Su trayectoria también aparece documentada por el Marine Biological Laboratory (MBL), una institución científica estadounidense. En noviembre de 2023, el laboratorio publicó información sobre una reunión de antiguos participantes de SPINES, siglas en inglés de un programa de verano dedicado a la excelencia y el éxito en neurociencias.

El encuentro se celebró en Washington, D. C., durante la conferencia anual de la Society for Neuroscience. El MBL identificó a Arnulfo «Tuna» Tunon-Ortiz como integrante del comité organizador, junto con otros participantes del programa.

SPINES busca fortalecer las habilidades científicas y profesionales de investigadores provenientes de grupos históricamente poco representados en la neurociencia. La participación de Tuñón-Ortiz en esta comunidad añade otra dimensión a su historia: además de desarrollar su carrera, se ha involucrado en espacios que ayudan a otros científicos a avanzar.

Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz. Foto facebook.com
Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz. Foto facebook.com

De inmigrante indocumentado a ciudadano estadounidense

Durante años, la situación migratoria de Arnulfo fue una preocupación adicional. En la entrevista publicada en 2022 relató que, después de un proceso largo, había obtenido la ciudadanía estadounidense.

También explicó que dedicaba parte de su tiempo a conversar con estudiantes y comunidades hispanas. Su propósito era mostrar que la ciencia y la educación pueden ser caminos posibles para jóvenes que no siempre se ven representados en esos espacios.

Su experiencia, sin embargo, no debe interpretarse como una promesa de que todos los estudiantes inmigrantes encontrarán las mismas oportunidades. Las becas, el acceso universitario y los trámites migratorios dependen de requisitos y circunstancias particulares.

El papel de su madre, sus profesores y la comunidad

Una constante aparece en cada etapa de la vida de Tuñón-Ortiz: el apoyo de otras personas. Su madre buscó mejores condiciones de vida, insistió en su educación y lo animó a practicar deporte. Una profesora le mostró la posibilidad de obtener una beca. Sus compañeros y entrenadores contribuyeron a crear un entorno donde pudo desarrollarse.

También recuerda a quienes ayudaron a su familia durante sus primeros años en Texas, cuando necesitaban trabajo, comida y refugio. Por eso, al contar su historia, suele destacar el valor de construir comunidades solidarias.

Su recorrido no borra las experiencias difíciles de la infancia. Las coloca en perspectiva y muestra cómo la educación, el esfuerzo sostenido y el acceso a oportunidades pueden transformar una trayectoria.

Una historia mexicana que sigue inspirando en Estados Unidos

El niño que llegó a Texas sin hablar inglés terminó estudiando uno de los órganos más complejos del cuerpo humano. Lo consiguió después de trabajar desde pequeño, enfrentar obstáculos escolares, entrenar como nadador y aprovechar el respaldo de personas que creyeron en sus capacidades.

La historia de Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz merece ser contada no solamente por lo extraordinario de su cruce fronterizo, sino por todo lo que vino después. Su camino recuerda que detrás de muchas carreras científicas hay familias, maestros y comunidades que hicieron posible que alguien llegara más lejos.

Preguntas frecuentes sobre Arnulfo «Tuna» Tuñón-Ortiz

¿Dónde nació Arnulfo Tuñón-Ortiz?

Nació en la Ciudad de México y vivió durante su infancia en la zona de Iztapalapa, según su entrevista publicada en 2022.

¿A qué edad llegó a Estados Unidos?

Tenía cinco años cuando cruzó el río Bravo con su madre y su hermano. La familia se estableció inicialmente en Laredo, Texas.

¿Cómo consiguió estudiar en la universidad?

Recibió una oportunidad de beca vinculada a la natación, después de que una maestra lo alentara a buscar ayuda para continuar sus estudios.

¿Qué universidad confirmó su trayectoria?

La Universidad de Utah publicó en junio de 2020 un video institucional sobre su recorrido y su participación en el programa de posgrado en Neurociencias.

¿Se conoce su trabajo actual en 2026?

Las fuentes consultadas documentan su investigación en 2022 y su participación en una reunión científica en 2023. No permiten confirmar su puesto de trabajo actual.

Fuentes y material audiovisual

Entrevista principal: El Diario NY, entrevista de Montserrat Arqué (19 de octubre de 2022).

Video institucional: Universidad de Utah: From Mexico to Utah (25 de junio de 2020).

Participación científica y fotografía: Marine Biological Laboratory: reunión de SPINES (22 de noviembre de 2023).