Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – El Ministerio Público confirmó que Esmeralda Moronta decidió no ingresar a casa de acogida horas antes de ser asesinada por su expareja, Omar Tejeda Guzmán, quien luego se suicidó, un hecho que sacude al país y reabre debates sobre protección a víctimas.
La víctima, madre de dos hijos, había acudido momentos antes a la unidad de violencia de género del sector Alma Rosa para denunciar hostigamiento, persecución y rastreo mediante GPS. También solicitó protección ante el temor por su seguridad, según registros oficiales.
Esmeralda Moronta era reconocida por su emprendimiento “Estilo Pastelero”, con el que elaboraba bizcochos y postres personalizados.

Su trabajo artesanal le otorgó notoriedad en redes sociales, donde compartía su pasión por la repostería.
El acta de constancia de declaración, levantada el 13 de mayo de 2026 por la procuradora fiscal Mariana Álvarez, documenta la decisión de Esmeralda: “Quiero manifestar que he decidido no asistir a casa de acogida”, dejando constancia de su determinación pese al riesgo inminente.
El documento aclara que a la joven se le explicó que, de no acudir a una casa de acogida, el Ministerio Público no asumiría responsabilidad por cualquier eventualidad. Aun así, Esmeralda decidió regresar a su vivienda, un paso que horas después la llevó a la tragedia.
Un nuevo video divulgado muestra los últimos instantes de la víctima y el agresor dentro de un colmado.

Las imágenes confirman el episodio devastador ocurrido en un espacio cerrado, un colmado, en presencia de testigos y a plena luz del día.
El caso ha generado una intensa discusión sobre la efectividad de los mecanismos de protección a víctimas de violencia de género, la responsabilidad institucional y el acompañamiento a mujeres en situaciones de riesgo extremo, mostrando grietas en la prevención y seguridad.

Representantes del Ministerio Público explicaron que las casas de acogida no pueden ser impuestas a la fuerza, sino que requieren la aceptación voluntaria de la víctima.
El traslado se realiza siempre con seguridad policial y confidencialidad, protegiendo a las mujeres y a sus hijos si así lo desean.

La complejidad de estas decisiones refleja factores como dependencia económica, miedo, manipulación psicológica o presiones familiares.
En el caso de Esmeralda, su hermana recordó que días antes Omar Tejeda había prometido dejarla tranquila y cambiar su actitud, promesa que incumplió.

Tras el crimen, la procuradora general Yeni Berenice Reynoso anunció que se abriría una investigación para evaluar tanto las circunstancias del feminicidio como la actuación institucional posterior a la denuncia, con el objetivo de determinar si se cumplieron todos los protocolos de protección.

Las casas de acogida tienen como objetivo proteger a mujeres y a sus hijos menores frente a riesgos de violencia, ofreciendo seguridad física, apoyo legal y psicológico, atención médica y actividades educativas, pero su efectividad depende de la aceptación de la víctima y del acompañamiento constante.
El caso de Esmeralda Moronta evidencia la urgencia de reforzar los mecanismos de protección y prevención de violencia de género, recordando que detrás de cada denuncia hay una vida intentando sobrevivir y proteger a su familia, y que cada decisión puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Las autoridades recuerdan que quienes se encuentren en riesgo pueden solicitar asistencia a través de la Línea Vida 212, el Sistema de Emergencias 9-1-1, o el Ministerio de la Mujer al (809) 685-3755, reafirmando que los recursos están disponibles para proteger vidas vulnerables.
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