Diario Acontecer | Santo Domingo, República Dominicana – La primera subasta pública de bienes incautados reunió este jueves a cientos de dominicanos en la UASD, donde se realizaron ofertas millonarias por apartamentos, solares y vehículos.
Desde tempranas horas de la mañana, inversionistas, empresarios y ciudadanos llegaron al recinto universitario con carpetas en mano y calculadoras listas para participar en el proceso organizado por el Incabide.
La actividad contó con representación de la Dirección General de Impuestos Internos, la Contraloría General de la República y varios notarios responsables de validar cada oferta realizada.
En total, las autoridades colocaron 143 bienes disponibles para subasta. El catálogo incluyó apartamentos, casas, solares, aeronaves, vehículos, relojes, joyas y embarcaciones recreativas.
La primera subasta pública despertó interés nacional debido a que muchos de los bienes estaban vinculados a procesos de lavado de activos y decomisos realizados en años recientes.

Entre las propiedades ofertadas figuraban inmuebles ubicados en Santo Domingo, Santiago, La Vega, Boca Chica, Bayahíbe, Bávaro, Cap Cana, La Romana, Baní y Barahona.
Cuando el reloj marcó las 10:10 de la mañana, inició oficialmente la jornada. Las primeras ofertas estuvieron dirigidas a vehículos y motocicletas en distintas condiciones mecánicas.
Más adelante llegaron las pujas por relojes y prendas valoradas entre RD$9,500 y RD$100,000. Algunos participantes levantaban la mano varias veces para asegurar la compra.
La primera subasta pública tomó fuerza cuando comenzaron las ventas de apartamentos y solares, especialmente aquellos ubicados en zonas turísticas y urbanizaciones exclusivas.
Uno de los apartamentos en Boca Chica, valorado inicialmente en RD$3,850,000, terminó vendido por más de RD$4,500,000 luego de varios minutos de competencia entre oferentes.
Otro inmueble en la misma zona turística alcanzó casi RD$7 millones, superando ampliamente la tasación original presentada por los organizadores de la actividad pública.
Los solares ubicados en Baní también llamaron la atención. Uno de ellos, valorado en poco más de RD$1 millón, terminó vendido por una cifra cercana a los RD$2.5 millones.
La primera subasta pública mostró además el creciente interés de ciudadanos que buscan oportunidades de inversión en propiedades decomisadas por el Estado dominicano.
En Bayahíbe, un apartamento completamente amueblado en el complejo Cadaqués fue vendido por más de RD$8 millones, superando cómodamente el precio establecido inicialmente.
Otro de los bienes más comentados durante la jornada fue un terreno ubicado en Cap Cana, cuyo precio final alcanzó los RD$32.5 millones tras una intensa ronda de ofertas.
Dentro del Gran Santo Domingo también se ofertaron apartamentos en Piantini, Naco y Evaristo Morales, además de viviendas localizadas en Santo Domingo Este y Oeste.

La primera subasta pública incluyó además bienes poco comunes como aeronaves, un yate recreativo y un barco considerado chatarra por las autoridades responsables.
Entre las aeronaves destacaba una Cessna valorada en más de RD$18 millones y un Falcón cuya tasación superaba los RD$95 millones según el catálogo oficial.
El yate recreativo Viking Princess también captó numerosas miradas entre los asistentes debido a su valor estimado de RD$46.5 millones y sus características de lujo.
El director del Incabide, Rafael Oviedo, explicó que los fondos obtenidos serán administrados conforme a lo establecido por la Ley 60-23 sobre extinción de dominio.
Según detalló, esos recursos podrán destinarse a salud, educación, deporte, prevención de adicciones y programas enfocados en fortalecer distintos servicios públicos nacionales.
La primera subasta pública contó con 345 participantes inscritos oficialmente, quienes debieron completar un proceso previo de verificación y depuración documental.

Oviedo indicó que las autoridades revisaron cuidadosamente cada expediente para evitar vínculos con actividades ilícitas o conflictos relacionados con servidores públicos.
Durante toda la jornada se observó un ambiente de expectativa dentro del recinto universitario. Algunos asistentes tomaban notas mientras otros hablaban discretamente por teléfono.
Varios ciudadanos acudieron únicamente para observar el procedimiento, aunque otros llegaron decididos a competir por propiedades consideradas atractivas para futuras inversiones.
La primera subasta pública dejó además imágenes poco habituales en la UASD, donde normalmente predominan actividades académicas y encuentros estudiantiles.
Con todo, el evento marcó un precedente importante para el manejo de bienes decomisados en República Dominicana y abrió el debate sobre futuras jornadas similares.
Las autoridades consideran que este mecanismo podría repetirse en próximos años, especialmente por la cantidad de propiedades y activos que permanecen bajo custodia estatal.
Mientras caía la tarde en Santo Domingo, muchos participantes abandonaban el recinto satisfechos con sus compras, mientras otros analizaban nuevas oportunidades para el futuro.