Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – En un nuevo seguimiento al caso registrado en el sector Alma Rosa, testimonios de residentes y testigos directos revelan detalles que amplían el cuadro de lo ocurrido el miércoles con Esmeralda Moronta de los Santos, de 36 años.
Brenda Martínez, residente del sector, explicó que Moronta de los Santos había entrado a la fiscalía para presentar una denuncia porque su expareja la amenazaba de muerte. Lo que nadie anticipó fue lo que ocurrió al salir del lugar.

Según su relato, Omar Tejeda Guzmán esperaba afuera en un vehículo que no era el suyo, aparentemente para que la víctima no lo reconociera. "Él andaba en otro carro, como para que ella no lo reconociera", indicó Martínez.
La mujer agregó que Moronta incluso le había comunicado a Tejeda Guzmán por llamada telefónica que acudiría a interponer la querella, lo que habría permitido al agresor anticiparse y posicionarse a la espera de su salida de la fiscalía.
Al descubrir que él la aguardaba, Esmeralda intentó huir hacia el colmado de Alma Rosa. "Él tiró como tres tiros adelante, después le dio uno por detrás. Y ahí en el colmado le dio el otro tiro. Él se dio un tiro en la boca", relató Brenda Martínez con visible consternación.

El testigo Ángel Camilo corroboró la secuencia y detalló que se escucharon aproximadamente cinco disparos en total: dos cuando la víctima corría hacia el establecimiento y los restantes ya dentro del colmado, donde ocurrió el desenlace final.
"Ese hombre la persiguió, le entró a tiros y la mató allí mismo, en el colmado", narró Camilo, quien describió el impacto emocional que el hecho generó entre los vecinos. "Mucho temor en el barrio, porque nunca ha sucedido algo así", sostuvo.
Camilo añadió que Moronta de los Santos llegó a pedir auxilio durante la persecución, sin que hubiera agentes en el área que pudieran intervenir a tiempo para frenar la situación antes de que ingresara al establecimiento.
Por su parte, el abogado Mario Peña Alvarado señaló que el caso evidencia un vacío institucional crítico: cada día cientos de mujeres presentan denuncias, pero una vez salen del destacamento no existe control ni seguimiento sobre su seguridad inmediata.

"El Estado debe prestar mayor atención a la protección de las víctimas de violencia", sostuvo Peña Alvarado, cuyas palabras resuenan con especial peso en un caso donde la víctima estaba precisamente dentro del sistema de justicia momentos antes de perder la vida.
Sin embargo, lo ocurrido en Alma Rosa no solo interpela a las instituciones de seguridad, sino también a los protocolos existentes para garantizar que una mujer que denuncia llegue con vida a su destino tras salir de la fiscalía.

Finalmente, mientras las autoridades continúan procesando las evidencias de cámara y los testimonios recabados, el caso de Esmeralda Moronta de los Santos se convierte en un nuevo llamado urgente a revisar los mecanismos reales de protección para víctimas de violencia doméstica en República Dominicana.