Diario al Día | San Pedro de Macorís, República Dominicana — Una madre rescató a su hija en un incendio sin imaginar lo que ocurriría posteriormente. Tal es el caso de Estefany Richardson Caena, una joven de 25 años que falleció este domingo luego de permanecer varios días ingresada en el Hospital Dr. Luis Eduardo Aybar, en Santo Domingo.
Su fallecimiento fue producto de resultar afectada por un incendio registrado en su vivienda del barrio Toconal, en San Pedro de Macorís.
De acuerdo con los reportes, la joven habría resultado lesionada cuando un incendio, presuntamente originado por un aire acondicionado, provocó la detonación de un tanque de gas dentro de la residencia donde se encontraba junto a su hija, Cris Morales Richardson, de un año y ocho meses.
El hecho ocurrió aproximadamente una semana antes del fallecimiento de Estefany Richardson Caena. Tras la emergencia, madre e hija fueron trasladadas a centros médicos de Santo Domingo para recibir atención especializada debido a las lesiones sufridas y a la afectación provocada por la inhalación de gases.
La menor, Cris Morales Richardson, también resultó afectada durante el incidente y permanece ingresada en un centro de salud de la capital, donde continúa recibiendo atención médica.
Según los reportes conocidos, Estefany Richardson Caena habría intentado proteger y sacar a su hija de la situación generada dentro de la vivienda.
La joven permaneció bajo cuidados médicos durante varios días, mientras el personal sanitario realizaba esfuerzos para estabilizar su condición.
Sin embargo, la mañana de este domingo se confirmó su fallecimiento debido a la magnitud de las lesiones que presentó tras el incendio ocurrido en su residencia del barrio Toconal.
La noticia generó consternación entre familiares y residentes de la comunidad, especialmente en el batey Alejandro Bass, del municipio Consuelo, donde Estefany Richardson Caena era conocida por sus allegados.
Luego de su fallecimiento, sus restos fueron trasladados hasta esa comunidad, donde son velados en la residencia de su abuela, Eduardita Caena. Allí familiares y personas cercanas se reúnen para acompañar el proceso de despedida.
Mientras la familia enfrenta la pérdida de la joven madre, su hija continúa bajo observación médica en Santo Domingo, a la espera de la evolución de su estado de salud tras el incendio que cambió la vida de ambas.
El caso mantiene la atención de la comunidad de San Pedro de Macorís, donde los residentes conocieron la situación de la madre y la niña desde el momento en que fueron trasladadas para recibir asistencia especializada.
¿Qué medidas considera la comunidad que podrían ayudar a prevenir situaciones similares en los hogares?
Por Manuel Reyes