Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – Dory Luz Díaz Feliz, de 42 años, denunció públicamente las amenazas de muerte que asegura recibir de su expareja, una situación que la mantiene en constante temor.
La mujer reside en el sector San Isidro El Bonito, en Santo Domingo Este, y es madre de tres hijos de 20, 16 y 14 años. Describió sentirse desesperada e intimidada.
Pese a contar con una orden de protección vigente, su expareja, identificado como Rubén Darío Falcón Contreras, de 43 años, continúa persiguiéndola sin cesar.
El Ministerio Público habría ordenado al hombre abandonar la residencia que ambos comparten. Sin embargo, él habría ignorado la disposición y continúa hostigándola.
"Él no quiere nada, ni quiere a los hijos, ni quiere que dividamos nada. Él lo que quiere es la casa o que yo me salga", declaró Dory Luz con visible angustia ante los medios.
Además del conflicto habitacional, la mujer aseguró que su expareja la sigue hasta su lugar de trabajo. "Donde quiera que estoy trabajando, él me da seguimiento", afirmó.
Las amenazas de muerte se habrían intensificado en los últimos días. Según relató, el pasado jueves el hombre se presentó en su trabajo reiterando sus intimidaciones de forma directa y agresiva.
Los hechos más recientes ocurrieron el 20 de abril, cuando presuntamente fue agredida. Al día siguiente formalizó una denuncia ante las autoridades competentes del país.
El conflicto por la división de bienes en común habría agravado la tensión entre ambos. Según Dory Luz, su expareja se niega a llegar a cualquier tipo de acuerdo patrimonial o familiar.
La situación no solo afecta a la denunciante. Sus tres hijos también viven bajo la sombra de esa incertidumbre, lo que convierte este caso en una crisis familiar de mayor alcance.
Las amenazas de muerte que describe Dory Luz reflejan un patrón de conducta que las autoridades dominicanas han identificado como señal de alerta en casos de violencia de género.
La mujer hizo un llamado urgente a las instituciones del Estado para que actúen antes de que la situación derive en una tragedia irreversible para ella y su familia.
"Yo prácticamente tengo mi vida en las manos de esa persona", expresó entre lágrimas, con la voz entrecortada y la mirada cargada de agotamiento y miedo genuino.
República Dominicana registra de forma recurrente casos de mujeres que, pese a contar con órdenes de protección, continúan expuestas a amenazas de muerte por parte de sus agresores.
El caso de Dory Luz plantea una pregunta urgente: ¿qué tan efectivos son los mecanismos de protección disponibles para las mujeres que denuncian violencia de género en el país?
Finalmente, la denunciante reiteró su temor de convertirse en una nueva estadística. Su caso ya está en manos del sistema judicial, que deberá responder con la celeridad que la situación exige.
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