Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana – El exfiscal y senador por La Romana, el abogado Radhamés Alcides Rodríguez Gómez, falleció este viernes a la edad de cien años tras una destacada trayectoria en la vida pública dominicana que dejó huellas en distintas instituciones del sistema judicial y legislativo.
El Senado de la República informó el deceso a través de sus redes sociales, destacando su vínculo con La Romana y expresando un mensaje de condolencias dirigido a sus familiares, amigos y allegados, en un gesto institucional de reconocimiento a su trayectoria.

“Elevamos nuestras oraciones por el eterno descanso de su alma y extendemos nuestra solidaridad a sus familiares, amigos y seres queridos en este momento de profundo pesar”, expresa el comunicado del hemiciclo, en el que también se resaltan sus aportes desde La Romana a la vida pública nacional.
Rodríguez Gómez representó a La Romana como senador durante el periodo 1978-1982, consolidando su presencia en la vida política del país luego de haber ocupado funciones relevantes en el ámbito judicial y fiscal desde mediados del siglo XX.
Su carrera inició como fiscal entre 1956 y 1957, función que también desempeñó en la provincia de Azua en 1957, antes de continuar escalando posiciones dentro del sistema judicial dominicano, siempre con vínculos institucionales que lo conectaban con La Romana.
Posteriormente, ocupó el cargo de juez de instrucción de San Pedro de Macorís en 1958, y en 1961 fue juez segundo sustituto de la presidencia de la Corte de Apelación de Santo Domingo, fortaleciendo su perfil profesional mientras mantenía su relación con La Romana como referente político y territorial.
En 1962 fue juez presidente de la Corte de Apelación de San Cristóbal y también juez del Tribunal Superior de Tierras, ampliando su participación en el sistema judicial dominicano, una trayectoria que siempre se recuerda en el contexto de La Romana como provincia que lo llevó al Senado.
En el ámbito académico, se graduó Magna Cum Laude de Derecho en 1954 en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, un logro que marcó el inicio de una carrera sólida que más tarde tendría impacto directo en La Romana y en otras regiones del país.
Figuras del ámbito político y judicial han resaltado su legado como un servidor público de larga data, cuya vida estuvo marcada por funciones de alta responsabilidad, especialmente en representación de La Romana, donde dejó una impronta en la memoria institucional.
Finalmente, su fallecimiento a los cien años cierra un capítulo de la historia política y judicial dominicana, en el que La Romana figura como el eje central de su trayectoria como senador, dejando tras de sí una carrera extensa y una huella en el servicio público nacional.