Diario al Día | Santiago, República Dominicana — Comlursa formalizó el despido del chofer Miguel Batista luego de que un video viral lo mostrara amenazando con un machete a residentes que exigían respuesta ante la acumulación de desechos en varios sectores de la ciudad.
La decisión quedó formalizada en una carta fechada el 13 de mayo de 2026, firmada por Félix Yohan Pérez, representante de la Compañía de Limpieza Urbana, S.R.L.
El documento indica que la terminación de la relación laboral se ampara en el artículo 75 del Código de Trabajo de la República Dominicana, que regula el despido por causa justificada.
El incidente ocurrió cuando Batista, conductor de un camión recolector de Comlursa, confrontó a comunitarios que reclamaban por la tardanza en el servicio de recolección en su zona.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran al conductor en actitud amenazante frente a los vecinos, quienes exigían una respuesta ante los días de acumulación de desechos sólidos sin retirar.
La reacción del chofer generó indignación inmediata entre los residentes presentes y se extendió rápidamente por plataformas digitales, donde el material acumuló miles de reproducciones en pocas horas.
Vecinos calificaron la conducta como inadmisible para una persona encargada de brindar un servicio público esencial, y exigieron consecuencias formales por parte de la empresa contratista.
La respuesta de Comlursa llegó con rapidez: la carta de desvinculación establece además que el exempleado tiene un plazo de diez días para retirar sus prestaciones y derechos adquiridos.
La empresa no ofreció declaraciones adicionales sobre el episodio, más allá de lo consignado en el documento oficial de terminación del contrato laboral enviado al trabajador.
No obstante, la rapidez con que Comlursa actuó tras la viralización del video sugiere que la presión ciudadana y mediática influyó de manera directa en la decisión institucional.
El caso reaviva el debate sobre la conducta que debe mantener el personal de empresas contratistas que prestan servicios municipales, incluso en situaciones de alta tensión con los ciudadanos.
También plantea interrogantes sobre los protocolos internos de Comlursa para manejar conflictos entre su personal operativo y los residentes a quienes sirven en el día a día.
Por otro lado, el incidente visibiliza una queja recurrente en distintos sectores de Santiago: la tardanza en la recolección de desechos y la falta de respuesta oportuna ante los reclamos vecinales.
¿Adoptará la empresa medidas adicionales de capacitación para su personal de campo? La ciudadanía de Santiago seguirá pendiente de la respuesta que ofrezca la compañía en los próximos días.
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