Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana — Los terremotos de gran magnitud registrados recientemente reavivaron la atención mundial, mientras Osiris de León explicó su origen y alcance.
Tres movimientos superiores a magnitud siete ocurrieron en un período relativamente corto, pero la coincidencia temporal no demuestra necesariamente una conexión directa.
El geólogo Osiris de León explicó que Venezuela, Colombia e Indonesia enfrentaron eventos importantes, aunque cada uno responde a condiciones tectónicas particulares.

El primer evento ocurrió en Venezuela el 24 de junio, cuando un terremoto de magnitud 7.5 sacudió la región, según registros sismológicos.
Posteriormente, Colombia registró un movimiento de magnitud 7.4 el 10 de agosto, con epicentro ubicado en San José del Palmar, Chocó.
El tercer evento correspondió a Indonesia, donde un sismo de magnitud 7.7 ocurrió frente a Flores, con profundidad aproximada de diez kilómetros.
Estos terremotos de gran magnitud ocurrieron dentro de escenarios tectónicos distintos, por lo que especialistas descartan atribuirlos a una sola cadena causal.

De León explicó que las placas tectónicas permanecen en movimiento constante, acumulando energía que eventualmente puede liberarse mediante movimientos sísmicos súbitos.
“Todas las placas están moviéndose continuamente. Es un movimiento que no se detiene, pero acumula mucha energía”, explicó el geólogo.
El especialista sí identifica una relación geológica indirecta entre Venezuela y Colombia, debido a la compleja interacción de placas y bloques en la región.
En cambio, De León sostuvo que el terremoto ocurrido frente a Indonesia pertenece a un sistema tectónico diferente y distante geográficamente.

“Ese terremoto no está vinculado con el terremoto de Colombia”, explicó De León, al descartar una relación causal directa entre ambos movimientos.
El evento colombiano generó consecuencias especialmente graves en zonas occidentales, incluyendo Pereira, Cali y Manizales, con daños relevantes en distintas infraestructuras.
Reuters reportó más de 250 fallecidos y cientos de desaparecidos en Colombia, mientras continuaban las labores de rescate y recuperación tras el terremoto.
En Indonesia, las autoridades emitieron inicialmente una alerta de tsunami para varias zonas costeras, pero posteriormente la levantaron al no detectar cambios significativos.

Associated Press informó que el movimiento registrado frente a Flores dejó al menos dos personas fallecidas y ocasionó daños importantes en edificaciones.
La sucesión de terremotos de gran magnitud puede generar la percepción de una actividad sísmica extraordinaria, aunque los datos no necesariamente indican un aumento global.
“Esto no quiere decir que estamos teniendo mucho más terremotos que antes, sino que coincidencialmente estamos teniendo terremotos de gran magnitud en relativamente corto plazo”, explicó.
Según De León, la coincidencia debe impulsar una conversación sobre preparación, especialmente respecto a normas de construcción y capacidad estructural frente a movimientos intensos.
“Cada nuevo terremoto, sobre todo los que hemos tenido en estos dos meses, demuestra que hay una gran distancia entre la sismorresistencia teórica y la realidad que se ve cada vez que tenemos un gran terremoto con grandes destrucciones”, sostuvo.
Los especialistas señalan que la magnitud no determina por sí sola las consecuencias, pues también influyen profundidad, suelo, distancia y calidad constructiva.

El cumplimiento de los códigos sísmicos puede reducir significativamente el impacto de los terremotos de gran magnitud, especialmente en comunidades ubicadas cerca de zonas activas.
República Dominicana también enfrenta una realidad tectónica activa, por lo que estos acontecimientos mantienen vigente la necesidad de fortalecer vigilancia, educación y planificación.
La actividad sísmica no permite establecer con precisión cuándo ocurrirá el próximo evento importante, pero la preparación puede disminuir sus consecuencias sobre las comunidades.
Los terremotos de gran magnitud observados recientemente no constituyen evidencia suficiente de una cadena sísmica mundial, según la explicación ofrecida por De León.
La sucesión de eventos vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta relevante: ¿Qué tan preparadas están las sociedades para responder ante el próximo gran terremoto?