Diario al Día | Santo Domingo, República Dominicana — Familiares y visitantes denunciaron una profanación de nichos en el cementerio Cristo Redentor, donde personas ingresan sin autorización para sustraer objetos y dañar las estructuras.

Un recorrido realizado por Diario Libre por distintas áreas del camposanto reveló sepulturas con daños visibles en sus entradas, algunas completamente expuestas a la intemperie, junto a cristales rotos y otros deterioros.
Una de las tumbas presentaba la verja que protegía una abertura en la pared retirada con fuerza, dejando el interior complet amente al descubierto ante cualquier persona que pasara por el lugar.
El denunciante, quien pidió mantener su identidad en reserva, aseguró que ese hueco fue forzado para entrar y llevarse objetos pertenecientes a las familias de los difuntos.
Entre los artículos desaparecidos figuran los estantes destinados a colocar floreros y los recipientes que utilizan los familiares para llevar flores a sus seres queridos fallecidos.

En otro mausoleo, una de las hojas de la puerta metálica quedó doblada y fuera de su posición original tras ser forzada en un intento de acceder al interior.

La situación no es reciente. En enero de este año, varios panteones del cementerio Cristo Redentor fueron vandalizados durante la madrugada de un domingo, según registros previos del hecho.
Entre los afectados estuvo el panteón de la familia Bonetti-Dubreil, cuya puerta principal fue forzada y una ventana lateral protegida con barrotes de hierro también resultó dañada.
Ese día, una cuadrilla de trabajadores reparaba la cerradura de la puerta y la ventana afectadas mientras se evaluaban los alcances del incidente registrado en el lugar.
Un policía municipal, cuya identidad no fue revelada, aseguró entonces que este tipo de daños a los panteones eran frecuentes en las instalaciones del cementerio capitalino.

El informante afirmó que hechos similares se repiten en otras sepulturas y atribuyó los ingresos no autorizados a personas con problemas de dependencia a sustancias ilícitas.

Según su relato, estas personas dejan restos de comida y desperdicios dentro de los mausoleos, además de fumar y hacer sus necesidades fisiológicas en los espacios.
Estas conductas dejan las tumbas en condiciones de profanación de nichos, un problema que, según los testigos consultados, se ha vuelto recurrente en distintas zonas del cementerio.
Los denunciantes aseguraron haber comunicado la situación al encargado del camposanto, solicitando reparaciones y mayor control sobre el acceso de personas no autorizadas al recinto.
Sin embargo, sostienen que sus reclamos han sido ignorados hasta el momento, mientras los daños continúan y siguen desapareciendo artículos colocados por los familiares en las tumbas.

La denuncia de profanación de nichos vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de estas instalaciones. ¿Tomarán las autoridades medidas para frenar estos hechos?