Diario al Día | Santo Domingo Este – Frente a la Fiscalía de Violencia de Género de Alma Rosa, Esmeralda Moronta de Los Santos fue asesinada por su expareja Omar Tejeda, quien luego se suicidó.
Mildred Ramírez, abogada penalista presente en la Fiscalía de Violencia, explicó que la víctima era acosada desde hacía más de seis meses, pero acudió al último momento para buscar protección.
La jurista describió escenas de desesperación entre abogados y usuarios en el lugar, señalando que la mujer intentó refugiarse al percatarse de que su agresor portaba un arma.

“Fue un momento de desesperación, para los abogados y para los usuarios”, expresó.
Esmeralda corrió hacia un colmado cercano intentando salvarse, mientras su amiga logró apartarse a tiempo, evitando lo que pudo haber sido un doble feminicidio, según relató Ramírez.
“Gracias a Dios la amiga cogió hacia otro lado, porque si no hubiese habido un doble feminicidio”, comentó.

El agresor se encontraba afuera de la Fiscalía de Violencia antes del hecho, mostrando una actitud inquieta y moviéndose constantemente, lo que generó alerta entre quienes estaban presentes.
Ramírez enfatizó la importancia de denunciar las primeras señales de violencia, como el control de celulares o amenazas, para evitar tragedias que escapan al control de las autoridades.

“Desde que el hombre comienza a revisarle el celular, a amenazarla o a llamarla por cámara, ya hay indicios de violencia de género y deben buscar ayuda”, manifestó.
La abogada también aclaró que la responsabilidad no recae sobre la fiscalía, sino en el agresor, a quien describió como obsesivo y celópata, capaz de actuar sin aviso previo.

El hecho ocurrió la tarde del miércoles en Alma Rosa, en Santo Domingo Este, y conmocionó a la comunidad por la violencia frente a un organismo destinado a proteger a las víctimas.
Vecinos y usuarios de la Fiscalía de Violencia expresaron consternación y exigieron medidas más efectivas para prevenir este tipo de agresiones, destacando la necesidad de una intervención temprana.
La tragedia reaviva el debate sobre la violencia de género en el país, recordando que muchas víctimas esperan demasiado para acudir a las autoridades, exponiéndose a riesgos letales.

Especialistas y juristas insisten en que el seguimiento de los casos debe reforzarse, con atención inmediata a las señales de acoso, para evitar que hechos como el ocurrido en Alma Rosa se repitan.
Por Mary Emilia García