Diario al Día | La Romana, República Dominicana – Ada Yulissa Peralta, de 46 años, falleció recientemente, generando profunda consternación en Villa Verde y comunidades cristianas. La mujer era reconocida por su dedicación a la oración y el servicio espiritual.
Peralta solía acudir a distintos lugares para orar por personas necesitadas y realizar actividades de su fe. La tarde del viernes pasado salió hacia Monte Pelícano, como parte de esas labores, pero nunca regresó, despertando preocupación entre sus familiares.
Horas después, las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo de Ada Yulissa Peralta en un terreno baldío cercano a Los Camioneros.

La noticia generó indignación y pedidos de justicia por parte de vecinos y líderes religiosos.
Según allegados, el cadáver presentaba una herida de arma blanca en el hemotórax izquierdo y estaba envuelto en una lona azul.
Investigaciones preliminares señalan a una pareja de nacionalidad haitiana como principal sospechosa del hecho.
Uno de los señalados, conocido como “Miguel”, fue detenido junto a su pareja para fines de investigación. Elementos como un tatuaje en el brazo del detenido coincidían con la herida de la víctima, según relató su hermano Raúl Peralta.
La Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim) informó que profundiza las pesquisas para esclarecer las circunstancias. El levantamiento del cadáver fue realizado por el Ministerio Público, Policía Científica y el médico legista Benito Kelly.
Hasta el momento, las autoridades no han dado una versión definitiva sobre el móvil del crimen. Continúan los peritajes forenses y las entrevistas a personas vinculadas al caso, mientras la comunidad sigue expectante.
El caso provocó reacciones en distintos sectores sociales. Félix Telemin, vicepresidente de la filial de La Romana de los Derechos Humanos, pidió la intervención de la procuradora general Yeni Berenice Reynoso para que se haga justicia por Ada Yulissa Peralta.
Vecinos y líderes pentecostales recuerdan a Ada Yulissa Peralta como una mujer tranquila, dedicada a la oración y al servicio de los demás. Su muerte deja un vacío significativo en la comunidad y un llamado a reforzar la seguridad y la solidaridad vecinal.
El recuerdo de Ada Yulissa Peralta permanece vivo entre quienes la conocieron. Su ejemplo de entrega espiritual y humana destaca en medio del dolor y refuerza la necesidad de acompañamiento y justicia en La Romana.